En ocasiones surgen proyectos en la empresa que, por su escasa duración y no recurrencia, no justifican la incorporación de nuevos recursos, incluso cuando los existentes se encuentran a pleno rendimiento y no pueden asumir nuevos encargos.
En otros casos la organización necesita lanzar proyectos que, por la utilización de nuevas tecnologías, por realizarse en un entorno novedoso o por no constituir la línea de trabajo tradicional de la empresa, representan un reto al no existir conocimiento y experiencia previa para poder acometerlos.
En todas estas ocasiones delegar la gestión del proyecto puede ser una solución. Permite descargar a la organización de la carga de trabajo sin necesidad de aumentar la plantilla, aporta la experiencia y la visión de un gestor externo y, además, no conlleva perder el control del proyecto, ya que la gestión responsable conlleva proveer un sistema de reporte, visibilidad y control completo y eficiente.
Así mismo, la utilización de una metodología sólida y probada de Gestión de Proyectos posibilita realizar una correcta documentación de todo el proceso y abordar una completa transferencia de conocimiento y know-how a la organización.
