(publicado originalmente en Presión Blogosférica)
En primer lugar hay que distinguir entre los proyectos y las operaciones: Las operaciones son aquellas tareas constantes y repetitivas que se realizan como parte del funcionamiento habitual de la empresa. Vender, atender a los clientes, entregar los bienes, comprar, organizar los almacenes, facturar, cobrar, pagar las nóminas, responder al teléfono… Todas estas tareas no son proyectos. El conjunto general de técnicas de la gestión de proyectos pueden ayudar a perfeccionar estas tareas: Podríamos mejorar la gestión del tiempo, los procesos, introducir un control y evaluación de riesgos, aportar técnicas de creatividad, pero insisto: No son proyectos.
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